HOLA!! BIENVENID@S A BITÁCORA DE KAYAK

Hay cosas que uno empieza sin saber muy bien hacia dónde te van a llevar.

A veces simplemente aparece una curiosidad. Una invitación. Una posibilidad que, en principio, parece pequeña.

Y un día te encontrás maravillada con los reflejos en el agua, mirando las montañas desde otra perspectiva, escuchando el sonido del agua contra el kayak y pensando: ¿cómo es que no hice esto antes?

Así empezó mi historia con el kayak.

No fue algo que hubiera planeado durante años ni un sueño de la infancia. El kayak apareció en mi vida en un momento en el que necesitaba reencontrarme con mis deseos, volver a conectarme conmigo y hacer cosas que me dieran placer y satisfacción.

Al principio fueron salidas cortas. Aprender. Equivocarme. Mirar a quienes sabían más que yo. Experimentar el viento, observar el agua, ir armándome el equipo. Aprender a leer el lago y, al mismo tiempo, aprender a escucharme.

Después llegaron las travesías.

Y con ellas apareció algo que ya no pude dejar.

La posibilidad de pasar horas paleando. De llegar a lugares a los que no se llega caminando. De cargar el kayak con todo lo necesario para pasar una noche, dos, tres. Alejarme de los caminos conocidos y descubrir qué hay un poco más allá.

Dormir a orillas a un lago.

Despertar y encontrar las montañas reflejadas en el agua.

Llegar cansada.

Armar el campamento.

Cocinar algo sencillo.

Mirar el cielo.

Y al día siguiente volver a cargar todo en el kayak y seguir.

Hay algo profundamente transformador en eso.

Porque cuando estás en medio de una travesía, muchas de las cosas que parecían importantes antes dejan de serlo. Y otras, mucho más simples, adquieren un valor enorme.

Una playa alejada de todo.

La quietud de un atardecer.

Una conversación tomando unos mates.

Los sonidos de la naturaleza.

La sensación de haber llegado un poco más lejos de lo que creías posible.

Durante estos años fui llenando, casi sin darme cuenta, mi propia bitácora.

Con fotografías, recuerdos, recorridos, anotaciones, desafíos, deseos, preguntas, aprendizajes y también muchas historias que no quiero olvidar y experiencias que quisiera volver a vivir.

Y en algún momento empecé a pensar que quizás todo eso podía convertirse en algo más.

En un lugar para compartir.

Así nació Bitácora de Kayak.

No quiero que sea solamente una página donde contar mis travesías.

Quiero que sea un lugar donde podamos hablar de kayak. Del entusiasmo que produce preparar una salida, pero también de los miedos, las dudas, los errores y todo eso que aprendemos cuando empezamos a movernos por nuestra cuenta.

Quiero compartir los lugares que voy conociendo, las travesías, el equipo que uso, lo que me funciona y lo que no, las pequeñas cosas que voy aprendiendo después de cada salida.

Quiero hablar de la Patagonia Argentina y Chilena, de sus lagos, sus montañas, sus ríos y esos rincones que desde el agua adquieren otra dimensión.

Pero también quiero hablar de las personas.

De quienes reman.

De quienes están empezando.

De quienes un día decidieron probar algo nuevo aunque sintieran que ya era tarde, que no tenían experiencia, que tenían miedo o que simplemente no sabían si iban a poder.

Especialmente de nosotras las mujeres.

Porque creo que hay muchas mujeres que tienen ganas de salir, viajar, explorar, aprender algo nuevo y sentirse capaces de hacerlo, pero que muchas veces necesitan ver a otra mujer hacerlo primero para pensar:

«Quizás yo también pueda.»

Si alguna de mis historias consigue despertar esa sensación en alguna, entonces todo esto ya habrá valido la pena.

No pretendo tener todas las respuestas.

De hecho, una de las cosas que más me gusta del kayak es que siempre hay algo nuevo para aprender.

Un lago que todavía no conozco.

Una técnica que todavía tengo que mejorar.

Un equipo que todavía no tengo.

Una ruta que me gustaría hacer.

Una persona de la que puedo aprender.

Por eso esta bitácora no está escrita desde el lugar de quien llegó a algún sitio.

Está escrita desde el camino.

Desde el agua.

Desde las ganas de seguir descubriendo.

Y quizás también desde esa sensación que aparece cada vez que termino de preparar el kayak, me siento, cierro el tambucho, empiezo a remar y la orilla comienza lentamente a quedar atrás.

Esa mezcla de entusiasmo, un poquito de incertidumbre y una enorme sensación de libertad.

Eso es lo que quiero compartir acá.

Mis travesías.

Mis aprendizajes.

Mis fotografías.

Las historias de quienes remamos.

Y, sobre todo, las ganas de seguir yendo un poco más lejos.

Bienvenid@ a Bitácora de Kayak.

Ojalá este espacio también despierte en vos las ganas de salir a descubrir qué hay más allá.

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