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DISFRUTAR SIN DEJAR HUELLA – PARTE III

ESTAMOS DE VISITA

Cómo acampar sin transformar el lugar que vinimos a disfrutar

Cuando hacemos una travesía y pasamos varios días en un lugar natural, por un rato ese lugar se convierte en nuestra casa.

Armamos la carpa, cocinamos, comemos, dormimos, nos higienizamos, hacemos nuestras necesidades.

Pero hay una diferencia importante entre estar en un lugar y apropiarnos de él.

Estamos de visita.

Y quizás una de las mejores maneras de relacionarnos con la naturaleza sea recordar justamente eso:

somos visitantes de un lugar que ya existía antes de nuestra llegada y que seguirá existiendo después de que nos vayamos.

Por eso, además de disfrutarlo, tenemos la responsabilidad de intentar que nuestra presencia genere la menor huella posible.


EL FUEGO NO ES PARTE DEL PAISAJE

Hay algo especialmente importante cuando hablamos de acampar en Patagonia:

el fuego no es un juego.

Un pequeño fogón puede parecer controlado.

Una brasa puede parecer apagada.

Una chispa puede parecer insignificante.

Pero cuando las condiciones son de clima seco, altas temperaturas y viento, un fuego puede propagarse rápidamente y convertirse en un incendio forestal.

Y un incendio no solamente quema árboles.

Puede destruir ecosistemas, afectar la fauna, poner en peligro viviendas y personas, cerrar caminos, afectar actividades productivas y dejar consecuencias que permanecen durante décadas.

Por eso, cuando estamos en un ambiente natural, la pregunta no debería ser solamente:

“¿Puedo hacer fuego?”

También deberíamos preguntarnos:

“¿Es necesario hacerlo?”


Que podamos hacer fuego no significa que tengamos que hacerlo

Esta es una diferencia que me parece importante.

Estamos acostumbrados a asociar el campamento con el fogón.

Con cocinar.

Con sentarnos alrededor del fuego.

Con tomar mate mirando las llamas.

Pero una travesía también puede disfrutarse sin encenderlo.

Un mate, una comida caliente preparada con otro sistema y el cielo lleno de estrellas son más que suficientes.

No necesitamos transformar el lugar para disfrutarlo.

Y cuando las condiciones no son seguras, renunciar al fuego no nos quita nada de la experiencia.

Nos permite disfrutarla sin poner en riesgo aquello que vinimos a buscar.


🔥 ¿Qué dice la normativa en Río Negro?

En Río Negro existe una Emergencia Ígnea y las restricciones sobre el uso del fuego dependen también del nivel diario de peligro de incendios. El índice se calcula diariamente a partir de información meteorológica y puede cambiar de un día para otro. Por eso, antes de salir es fundamental consultar la situación vigente.

Hay además prohibiciones que se mantienen independientemente del índice.

Durante la Emergencia Ígnea está prohibido encender fuego al aire libre en espacios públicos como playas, senderos y otros sectores similares, y están prohibidas las quemas de cualquier tipo. El uso recreativo del fuego también está restringido; cocinar solamente puede realizarse en lugares expresamente habilitados y cuando las condiciones lo permiten.

Y hay algo especialmente importante:

🚨 Cuando el índice de peligro es EXTREMO, la prohibición es total.

En esas condiciones no se puede hacer fuego al aire libre en ningún lugar de la provincia, incluyendo campings, fogones, espacios recreativos y terrenos particulares.

Las sanciones pueden ser muy importantes: la normativa provincial contempla multas de entre 100 y 100.000 litros de gasoil, además de posibles acciones penales y patrimoniales para quienes provoquen incendios.

Por eso, antes de prender un fuego:

informate.

Y si el lugar no está habilitado o las condiciones no lo permiten:

no lo hagas.


Si está permitido hacer fuego

Cuando las condiciones y el lugar lo permiten, tampoco significa que cualquier forma de hacerlo sea adecuada.

Algunas reglas básicas:

  • utilizá únicamente lugares habilitados;
  • respetá las restricciones del día;
  • nunca hagas un fogón nuevo;
  • no cortes árboles ni ramas;
  • no juntes vegetación viva para alimentar el fuego;
  • mantené el fuego controlado;
  • no lo dejes nunca sin vigilancia;
  • tené agua disponible;
  • antes de retirarte, apagalo completamente.

Y algo fundamental:

Las brasas también son fuego.

No alcanza con que deje de verse la llama.

Hay que apagar, enfriar y comprobar que no quede calor antes de abandonar el lugar.


🚨 Si ves humo o fuego, avisá

En una travesía podemos ser las primeras personas en detectar un foco.

Y en un incendio forestal, el tiempo importa.

Un aviso temprano puede permitir que los equipos lleguen cuando el foco todavía es pequeño y tenga mayores posibilidades de ser controlado.

En Río Negro, ante una columna de humo, fuego o una situación de riesgo, podés comunicarte con:

📞 103 — Protección Civil

📞 911 — Emergencias

En Bariloche también podés comunicarte con el SPLIF Bariloche: (0294) 443 7417.

Si estás dentro de un área protegida, también es importante conocer previamente los canales de emergencia específicos del área.

Cuando hagas el aviso, tratá de aportar toda la información posible:

dónde estás, qué estás viendo, hacia dónde se desplaza el humo o el fuego y si hay personas, viviendas o instalaciones cercanas.

Y, sobre todo:

no te acerques a investigar ni pongas en riesgo tu propia seguridad.


ACAMPAR SIN TRANSFORMAR EL LUGAR

También podemos dejar huella sin encender un fuego.

Mover piedras.

Cortar ramas.

Abrir nuevos espacios.

Modificar la costa.

Cavar.

Arrancar vegetación.

Dejar restos de comida.

Son pequeñas intervenciones que, multiplicadas por cientos de visitantes, terminan transformando un lugar.

Por eso, siempre que sea posible:

  • utilizá sitios de acampe ya existentes;
  • evitá dañar la vegetación;
  • no cortes ni arranques plantas;
  • no muevas piedras innecesariamente;
  • no construyas estructuras;
  • no modifiques la costa;
  • llevate todos tus residuos;
  • revisá el lugar antes de irte.

OBSERVAR SIN INVADIR

La naturaleza también está llena de habitantes que ya estaban ahí antes que nosotros.

Podemos encontrarnos con aves, zorros, ciervos, huemules, roedores, insectos y muchísimas otras especies.

Observarlos es un privilegio.

Pero observar no significa acercarse.

No necesitamos perseguir un animal para conseguir una fotografía.

No necesitamos rodearlo.

No necesitamos alimentarlo.

No necesitamos acercarnos a un nido.

Y si un animal cambia su comportamiento porque llegamos nosotros, probablemente ya estamos demasiado cerca.

Una buena fotografía no debería necesitar que el animal se sienta amenazado.

Podemos mirar.

Podemos esperar.

Podemos fotografiar desde una distancia respetuosa.

Y también podemos aceptar que algunas veces la mejor manera de observar es simplemente dejar pasar el momento.


ESTAR DE VISITA

Después de varios días de travesía, levantar la carpa, cargar nuevamente el kayak y alejarnos de la costa hay una sensación muy linda:

mirar hacia atrás

y saber que estuvimos ahí

sin necesidad de dejar nuestra marca.

Estuvimos de visita.

Y eso también es una forma de cuidar.

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