SALIDAS KV

Mis primeros viernes

Yo ya sabía que existía KV, Kayak los Viernes, aunque no me acuerdo quién me contó.

Había escuchado hablar de este grupo de kayakistas que, desde hace 19 años, sostiene el ritual de salir a remar todos los viernes, sea cual sea el pronóstico para esa jornada.

Pero todavía no tenía kayak de travesía.

Así que esperé.

Cuando finalmente pude comprarme un SDK Nekko usado —y con toda la ilusión que implica tener por primera vez un kayak propio— pensé que había llegado el momento de poder sumarme.

Eso fue por octubre de 2022.

Pedí que me agregaran al grupo de WhatsApp y empecé a esperar que se me diera la oportunidad.

Recién a mediados de diciembre pude participar por primera vez.

Mi primera salida

La salida fue en Lago Moreno Este.

Nos encontramos en la Playa del Viento y desde ahí remamos hasta el puente que une los dos Morenos.

Para mí, que estaba haciendo mis primeras experiencias con mi kayak de travesía, todo era parte del aprendizaje.

Y rápidamente aparecieron algunas de esas pequeñas situaciones que después terminan convirtiéndose en anécdotas.

Volvimos con bastante viento de atrás.

Yo todavía no había probado el timón porque prefería corregir la dirección paleando, pero cuando el viento sopla de atrás tenés que corregir la dirección todo el tiempo. Y si, además, estás yendo con el grupo y tratando de no quedarte atrás, es más cansador.

La verdad es que no le encontraba la vuelta.

Pero Ingo me hizo el aguante.

Siempre se queda alguien atento al más rezagado.

Llegamos a la playa después de todo y, al salir del kayak, se me enganchó el pantalón de neoprene con la mordaza sujeta cabos y se rompió.

Qué tristeza.

Fuera de eso, estaba feliz.

Era mi primera vez saliendo con KV.

Y al terminar la remada nos esperaba el momento para compartir, que por ser diciembre, cerca de las fiestas de fin de año, se transformó en una súper picada.

Así que terminé ese primer viernes con el neoprene roto, algunas cosas para seguir aprendiendo y una sonrisa de oreja a oreja.

¿Qué es KV?

KV significa Kayak los Viernes.

Es un grupo de kayakistas en Bariloche que hace 19 años sostiene la costumbre de salir a remar todos los viernes.

Entre jueves y viernes comparten en el grupo un mensaje con el lugar de encuentro, las coordenadas y los pronósticos para ese viernes.

Y quien puede, se suma.

Así de simple.

No importa demasiado si es verano o invierno. Si hace frío, si está nublado o si el día promete sol.

Cada viernes vuelve a aparecer la posibilidad de encontrarnos en el agua.

Y después de la remada, casi como una segunda parte del ritual, llega el momento de compartir algo rico: una merienda, una picada, unos mates, algo para recuperar el calor y la energía.

Porque también de eso se trata.

De remar, pero también de encontrarnos.

Una aclaración importante

Las salidas de KV son salidas de amig@s.

No hay botes de apoyo ni una persona guiando al grupo.

Cada participante es responsable de sí mismo, aunque intentamos organizarnos para ayudarnos entre todos.

Por eso es importante que quienes participen sean conscientes de sus propias capacidades y también de las de las personas que puedan invitar a sumarse.

Y hay pequeños detalles que pueden hacer una gran diferencia.

Por ejemplo, llevar siempre algo de ropa seca, gorro y abrigo dentro de una bolsa estanca.

Nunca sabemos cuándo podemos terminar en el agua o cuándo alguien del grupo puede necesitarlo.

Aprender también es esto

Cuando una empieza en el kayak, muchas veces piensa que tiene que aprender maniobras, técnicas, rescates, conocer el equipo, entender el clima y acumular experiencia.

Y sí, todo eso es importante.

Pero también se aprende simplemente saliendo.

Observando.

Preguntando.

Compartiendo con otros kayakistas y aprendiendo de ellos, porque el conocimiento en el grupo se comparte desinteresada y generosamente.

Aprendiendo de los errores propios y de los ajenos.

Esa primera salida con KV fue una de esas experiencias pequeñas que, vistas después, empiezan a formar parte de algo más grande.

No fue una gran travesía.

No recorrimos cientos de kilómetros.

Fue simplemente un viernes en el lago.

Una picada al terminar.

Y la alegría enorme de haber empezado a formar parte de algo que ya llevaba 19 años sucediendo.

Desde entonces, cada vez que aparece el mensaje de KV en el grupo, sé que detrás de esas coordenadas hay una nueva posibilidad de salir al agua.

Y quizás eso sea lo más lindo de este ritual:

que el viernes vuelve a llegar.

Y, si podemos, volvemos a remar junt@s.

PD: Las fotos de la remada son solo ilustrativas de una salida de KV, pero son de una salida al Lago Nahuel Huapi.

La de la picada, creo que si fue de la primera vez que participé, sino la segunda.

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