DISFRUTAR SIN DEJAR HUELLA – PARTE I
El kayak de travesía nos permite movernos por la naturaleza con una huella muy pequeña, pero eso no significa automáticamente que nuestras salidas sean de bajo impacto. La manera en que comemos, acampamos, nos trasladamos, usamos el agua, manejamos nuestros residuos y nos relacionamos con los lugares y su fauna también forma parte de la huella que dejamos.
Cuando empecé a adentrarme en este mundo, en mi búsqueda de información me encontré con la Guía de Travesías «kayaking» de Nico Cantini (*), Barilochense por adopción, experimentado en kayak de travesía y otros deportes de aventura y operador turístico en el Parque Nacional.

Es una guía que recomiendo tener en la biblioteca. Es muy completa, contiene información pormenorizada de rutas en los lagos del Parque Nacional Nahuel Huapi, zona centro y sur, mapas ilustrativos, y mucha información de interés para realizar esta actividad con responsabilidad.
Ya en la introducción, define al kayak así:
“Utilizando como medio de transporte una de las embarcaciones más ecológicas que existen en la Tierra, nos adentramos en el corazón del Parque Nacional Nahuel Huapi para formar parte de su naturaleza, sin descuidar la seguridad y la preservación del medio ambiente.”
Y en sus primeras páginas expone también la idea de “navegar sin dejar huellas”.
«Existen algunas pautas claves para moverse dentro de un medio natural sin dejar rastros y contribuir con la conservación del mismo.»
Leer esos conceptos desde el inicio de mi camino como palista fue, para mí, una manera de reafirmar y fortalecer mis propias prácticas en la naturaleza.
(*) www.jonok.com.ar
El kayak como una forma de acercarnos a la naturaleza
El kayak de travesía tiene algo especial.
Nos permite entrar en lugares a los que de otra manera sería difícil llegar. Podemos recorrer kilómetros de costas, bahías, acercarnos a una isla y descubrir rincones donde prácticamente no hay caminos ni senderos.
Y lo hacemos impulsándonos con nuestro propio cuerpo.
No hay motor, no hay combustible en el agua, no hay ruido de motor atravesando el paisaje. El kayak nos permite desplazarnos de una manera sencilla y silenciosa.
Pero justamente por eso, estar en la naturaleza de una manera tan cercana también implica una responsabilidad.
Ser una actividad de bajo impacto no significa ser “cero impacto”
El kayak de travesía es una actividad de muy bajo impacto ambiental, pero nosotros podemos aumentar o disminuir muchísimo ese impacto con nuestras decisiones.
Porque podemos llegar remando a un lugar y después:
- dejar basura;
- hacer fuego donde no corresponde;
- lavar utensilios con detergente directamente en el lago;
- alterar la vegetación para instalar el campamento;
- acercarnos demasiado a animales;
- hacer ruido;
- dejar restos de comida;
- llevarnos piedras, plantas, flores u otros elementos del lugar.
Entonces, el problema no es solamente cómo llegamos, sino cómo nos comportamos una vez que llegamos.
En la próxima parte voy a hablar de algo mucho más cotidiano: todo aquello que llevamos, consumimos y descartamos durante una travesía.
